Colada. Vía (pinchar en la imagen)

“… κ’ εμουρμούριζε παραπονιάρικο τραγούδι – τραγούδι ντόπιο, στον κάμπον εκεί γεννημένο, φτωχό και άχαρο σαν τη φωνή της και σαν την ίδια βάναυσο…”

(Ο Ζητιάνος, Α. Καρκαβίτσα, 1896)

“…y susurraba una canción lastimera – canción de la tierra, nacida allí en el campo, pobre y triste como su voz y como ella ruda…”

(El mendigo, Andreas Karkavitsas, 1896)

Colada. Vía (pinchar en la imagen)

Un día de primavera algo gris, estando en la oficina, cuando ya me quedaba poco para dejar Dadiá, Lavrendis quiso que escuchara una canción interpretada por Sokratis Málamas, que tanto nos gusta. Me encantó, pero no la había vuelto a oir desde entonces, hasta que ayer empecé a rebuscar un poco en su historia.

La canción se llama “Στα μάτια τα ψιχαλιστά” (“Sta matia ta psijalistá” – En los ojos jaspeados), y resulta que es un pequeño fragmento de un relato de Aléxandros Papadiamandis (1851-1911), “Θέρος – Έρος. Ειδύλλιον της Πρωτομαγιάς”. El caso es que no las tengo todas conmigo en cuanto a la traducción del título. Y además no ayuda el que mis diccionarios estén metidos en cajas en otro lado, a la espera de que su dueña encuentre un lugar donde instalarse. En fin, a mí lo de Θέρος me sonaba a verano, y así me parece entenderlo en el relato (que he leído con bastante dificultad). Sin embargo, he acudido a la traducción al inglés del título para asegurarme y ésta se va a otro lado: “Love the Harvester”, dice, lo que sería algo así como “Amor recolector. Idilio del uno de mayo”.

El cuento, para el que sepa griego, se puede encontrar aquí.

La canción está incluida en un disco en el que colaboran varios intérpretes, “Το σκοτεινό τρυγόνι”, y que aglutina las 12 piezas de Papadiamandis que se musicalizaron para una representación teatral de “La asesina” en 2003.

Στα μάτια τα ψιχαλιστά

Στα μάτια τα ψιχαλιστά
που ‘χει ο έρωτας καρτέρι
πόσο μεθύσι μέθυσα
ένας Θεός το ξέρει..

En los ojos jaspeados

En los ojos jaspeados
donde acecha el amor
sabe Dios cuánto me emborraché

Y ahora, sólo queda disfrutar de la canción.

Ayer escuché a un poeta (y no sólo) griego leer sus poemas en el Vestíbulo Real del Palacio de la Magdalena, en Santander. Es decir, llevo un mes por estas tierras y he acudido ya a un acontecimiento de sabor griego. A ver si se mantiene el ritmo.

Debo decir que no conocía a Κώστας Βραχνός. Es joven, y habla un perfecto español. Algún dato más sobre él se puede leer aquí. Dos de sus poemas los canta Μάρθα Φριντζήλα, cuya voz es apabullante, y veo también que en 2010 ha publicado un nuevo libro.

Vrajnós leía bastante rápido sus poemas, lo que no ayudaba mucho a su comprensión inmediata (ni en castellano me habría empapado bien de lo que escuchaba, a ese ritmo), pero la actriz de doblaje Raquel Martín realizó una lectura maravillosa de los mismos poemas traducidos al español, por lo que el disfrute estuvo garantizado.

Ayer el poeta Carlos Alcorta se encargó de presentar al griego. La presentación se puede encontrar aquí, pero dejo además escrito el poema perteneciente a “El hambre del cocinero” que nos leyó en dicha introducción:

Mi tristeza

Mi tristeza es una feria de ganado
y yo que estoy llorando soy el vendedor más duro.
Así que no me compadezcas sino cuando me río.
Cuando inclino sereno la cabeza,
cuando en la tarde cuido mi rosal,
cuando como pan con tomate.
Compadéceme cuando peino los cabellos de mi imagen,
cuando digo humildemente: bueno, no importa, qué le vamos a hacer.

Un poema de Βικτωρία Θεωδόρου (1928-) (“Victoria Ceodoru”, aunque para encontrar referencias es mejor escribir “Victoria Theodorou”).

Και χωρίς εμάς

Ας έχουμε επίγνωση της ανεπάρκειάς μας
Ας μην ταυτίζουμε το γήρας μας μ΄αυτό
του Κόσμου
Μην όλα τα μετράμε με τα μέτρα μας

Γεγονός πως φεύγουμε αδικαίωτοι
Όμως οι δρόμοι καθόλου δεν τελειώνουν
Τα οράματα θα συνεχίσουν την τροχιά τους
κι οι εξεγέρσεις αλλεπάλληλες
σαν τις εκρήξεις του άστρου της ημέρας
αέναα θα ξεσπούν

Όλα θα οικοδομούνται και χωρίς εμάς
Όλα θα βαίνουν στην αρχή τους και
στο τέλος τους
Χωρίς εμάς

(Μειλίγματα, 1990)

Mi traducción, que como siempre acepta sugerencias:

También sin nosotros

Seamos conscientes de nuestras carencias
No identifiquemos nuestra vejez con la
del mundo
No midamos todo a nuestra medida

Es un hecho que nos vamos sin que se nos haya hecho justicia
Sin embargo los caminos en absoluto terminan
Los sueños seguirán su curso
y las rebeliones repetidas
como las explosiones del lucero del alba
perpetuas estallarán

Todo se construirá incluso sin nosotros
Todo seguirá funcionando en su principio y
en su fin
Sin nosotros

(Expiaciones, 1990)

Una entrevista de El País a Alicia Villar Lecumberri, autora de la obra Literatura Griega Contemporánea. Ojalá la obra, que Nikos ya había presentado en la pasión griega, desencadene una explosión (ni más ni menos…) de traducciones en el futuro próximo, que falta va haciendo…

Después de una ausencia larga llena de vacaciones y fiebres, vuelvo, a puntito de cumplir un año mecánico.

De “Τα χειρόγραφα του φθινοπώρου” (“Los manuscritos del otoño”) de Tasos Livaditis, uno de los libros recién llegados a casa:

ΚΑΛΟΚΑΙΡΙ

Ένα πουλί κάθησε πάνω στα κάγκελα του κήπου, κάτι είπε στην κοπέλα της βεράντας, αλλά εκείνη δεν άκουσε. Βούιξε ο κόσμος από τα τζιτζίκια.
Και τότε σκέφτηκα πως αυτή τη στιγμή θα τη θυμηθώ κάποτε, ύστερα από χρόνια, και θα κλάψω απαρηγόρητος.

VERANO

Un pájaro se posó sobre la verja del jardín, algo dijo a la chica del balcón, pero ella no lo oyó. Zumbaba el mundo a causa de las chicharras.
Y entonces pensé que aquel momento lo recordaría alguna vez, después de años, y lloraría inconsolable.

ΝΕΑ ΓΕΩΓΡΑΦΙΑ

Αγαπούσε μια κοπέλα που έμενε στην Ξάνθη. Δεν τον άφηναν να πάει. Άπλωσε κι αυτός το αντίσκηνό του σ’ένα ερημικό δέντρο κι έγραψε πάνω με κιμωλία: Ξάνθη.

Τι ματαιότης οι αποστάσεις!

NUEVA GEOGRAFÍA

Quería a una muchacha que vivía en Xanci. No le dejaban ir. Así que montó su tienda de campaña bajo un árbol solitario y escribió encima con tiza: Xanci.

¡Qué vanas las distancias!

Cuando hace ya más de cinco años empecé a preparar lo que iba a ser una estancia de un año en Grecia, se me ocurrió buscar libros de literatura griega contemporánea para empezar a enterarme de a dónde me iba, más allá de acrópolis, musakas y sirtakis. Recorrí unas cuantas librerías de Bilbao y me desesperé un tanto más. Encontré traducciones de Cavafis, un par de antologías de cuentos griegos y… nada más. Hasta que, al final, di con un libro titulado “El tío Petros y la conjetura de Goldbach”, de Apóstolos Doxiadis, una novela fascinante de “ma-temática” que leí de un tirón.

El año pasado por estas fechas pude conocer al autor en persona, con motivo de la presentación en Suflí de su último libro, Logicomix. Tuve la oportunidad de contarle su aportación a “mi historia” con Grecia y no voy a negar que me sentí muy intimidada, pero después el sentimiento cambió a admiración profunda, cuando le oí hablar de forma magistral sobre su pasión por las matemáticas y por tantas otras cosas más. Él y Alekos Papadatos, uno de los ilustradores de Logicomix, hicieron la presentación de libro más original a la que he asistido nunca. El libro, por otra parte, me pareció tan fascinante como me había parecido la novela del tío Petros. En la página web he visto que todavía no se ha acordado una edición en español, así que aprovecho para traducir un texto introductorio que nos da una idea de la historia tratada:

“Una historia dentro de otra historia. Una novela en forma de cómic. Un ensayo que cabe en un cuento.

Siguiendo las huellas de los Fundadores de la Lógica, un grupo de amigos en la Atenas contemporánea encomienda a Bertrand Russell el papel de conductor, dejándole guiarnos a través de una época que marcó la historia de la ciencia – y no sólo.

Con la guerra y su absurdo de fondo, la fuerza de las ideas y, sobre todo, de las personas detrás de ellas mueve los hilos en una historia donde la “locura por la lógica” tiende al infinito. Bertrand Russel, héroe central, toma la palabra y nos guía por un mundo donde la paranoia acecha en cada esquina. Desde su infancia y su transformación en adulto hasta su obra científica y su encuentro con leyendas de la ciencia, la historia de la Lógica se despliega como una serie de de paradojas.

Las agitaciones ideológicas, el agotamiento intelectual, el entusiasmo por el éxito, la frustación frente al callejón sin salida, el deseo de reconocimiento y por encima de todo la pasión por el conocimiento absoluto tiñen a los personajes del libro, dando vida a héroes como Frege, Hilbert, Poincaré, Wittgenstein, Gödel y Turing. Simbolismos inspirados sacan a la superficie sus más profundos sentimientos y sus vacilaciones psicológicas, arrojando luz sobre el hombre detrás del científico.

Logicomix es un viaje al mundo de las ideas. Una zambullida en las pasiones humanas. Una “tragedia de los héroes de la lógica” que intentaron hacer caber toda la vida en una ecuación”.