Colada. Vía (pinchar en la imagen)

“… κ’ εμουρμούριζε παραπονιάρικο τραγούδι – τραγούδι ντόπιο, στον κάμπον εκεί γεννημένο, φτωχό και άχαρο σαν τη φωνή της και σαν την ίδια βάναυσο…”

(Ο Ζητιάνος, Α. Καρκαβίτσα, 1896)

“…y susurraba una canción lastimera – canción de la tierra, nacida allí en el campo, pobre y triste como su voz y como ella ruda…”

(El mendigo, Andreas Karkavitsas, 1896)

Colada. Vía (pinchar en la imagen)

La historia del autillo la aprendí el año pasado, hacia abril, cuando ya había empezado a oírlo otra vez por todos lados (uno de los lugares indiscutiblemente unidos a su canto es el camping en Samozraki). El autillo en griego se llama Γκιώνης (“Guionis”), y cuenta la leyenda que antes de ser pájaro fue pastor. Tenía un hermano, también pastor, que según qué versión del mito se llamaba Andonis, o Yannis, o incluso Guionis. Este último perdió un día unas ovejas y su hermano lo mató por ello, pero las ovejas regresaron poco después al redil y el hermano asesino se sumió en la pena más profunda. Unas versiones dicen que fue la misma pena la que lo transformó en pájaro, otras dicen que Dios se compadeció de él y lo convirtió antes de que muriera a causa de la tristeza. Lo que sí es seguro es que, desde entonces, el autillo llama arrepentido cada noche a su hermano (“Guion(i), guion(i)”), insistentemente, sin descanso*.

Un primer plano de autillo (Foto de Christos Barboutis)

*En Epiro, llaman “guionis” a quien resulta demasiado pesado, repitiendo lo mismo una y otra vez…

Hace ya casi tres años, por razones muy personales, después de alucinar con la lectura de unos artículos en el periódico Kathimerini (éste, éste y éste, todos del mismo día) y con la ayuda de mi amiga Sofía, quise encontrar en Evros alguna organización que estuviera ocupándose de apoyar / animar / acoger a todas las personas que llegaban a Grecia desde el otro lado del río. Lamentablemente nos dimos por vencidas al poco tiempo, cuando constatamos que no había ningún grupo organizado de voluntarios que se ocuparan del tema. Sólo pudimos contactar con los trabajadores de ACNUR que, un par de días al mes, subían a visitar los centros de acogida desde Atenas, y a los cuales no podíamos servir de mucha ayuda.

Ahora veo que, cuando las cosas se ponen cada vez más trágicas y los invisibles empiezan a ser, por fin, visibles (valga como muestra el reportaje de este domingo en El País), Médicos Sin Fronteras está allí. Y además transmiten lo que ven a través de su cuenta Twitter:

Los últimos mensajes de MSF Grecia

Toda mi gratitud para esos médicos griegos que se afanan en hacer un poco más cálida la llegada de los inmigrantes.

“… Όσες κι αν χτίζουν φυλακές
κι αν ο κλοιός στενεύει
ο νους μας είναι αληταριό
που όλο θα δραπετεύει…”

(Από “Αερικό”, του Θανάση Παπακωνσταντίνου)

“…Por muchas prisiones que levanten
y si el cerco se estrecha
nuestra mente es errante
y escapará siempre…”

(De “Aerikó”, de Zanasis Papakonstandinu)

Bajarse del tren que salió de Drama, ver a una amiga de los primeros tiempos en Grecia, comer con su familia, admirar sus paredes cubiertas de libros y discos, pasear pasando por alto el frío, cruzar el Πηνειός, descubrir el teatro del siglo III a.C., tomar un café en un jazz-bar, contemplar los bandos de grajillas, coger, de nuevo, un tren para Atenas.

Lárisa uno

Lárisa dos

Lárisa tres

Lárisa cuatro

Ayer escuché a un poeta (y no sólo) griego leer sus poemas en el Vestíbulo Real del Palacio de la Magdalena, en Santander. Es decir, llevo un mes por estas tierras y he acudido ya a un acontecimiento de sabor griego. A ver si se mantiene el ritmo.

Debo decir que no conocía a Κώστας Βραχνός. Es joven, y habla un perfecto español. Algún dato más sobre él se puede leer aquí. Dos de sus poemas los canta Μάρθα Φριντζήλα, cuya voz es apabullante, y veo también que en 2010 ha publicado un nuevo libro.

Vrajnós leía bastante rápido sus poemas, lo que no ayudaba mucho a su comprensión inmediata (ni en castellano me habría empapado bien de lo que escuchaba, a ese ritmo), pero la actriz de doblaje Raquel Martín realizó una lectura maravillosa de los mismos poemas traducidos al español, por lo que el disfrute estuvo garantizado.

Ayer el poeta Carlos Alcorta se encargó de presentar al griego. La presentación se puede encontrar aquí, pero dejo además escrito el poema perteneciente a “El hambre del cocinero” que nos leyó en dicha introducción:

Mi tristeza

Mi tristeza es una feria de ganado
y yo que estoy llorando soy el vendedor más duro.
Así que no me compadezcas sino cuando me río.
Cuando inclino sereno la cabeza,
cuando en la tarde cuido mi rosal,
cuando como pan con tomate.
Compadéceme cuando peino los cabellos de mi imagen,
cuando digo humildemente: bueno, no importa, qué le vamos a hacer.

He empezado a echar una ojeada a la tesis doctoral de Eleni Leontaridi y me estoy encontrando – en la introducción, porque no sé si seré capaz de entender los aspectos más “lingüísticos”… – con cosas interesantes. Creo que interesará a los apasionados del griego moderno