Hace ya casi tres años, por razones muy personales, después de alucinar con la lectura de unos artículos en el periódico Kathimerini (éste, éste y éste, todos del mismo día) y con la ayuda de mi amiga Sofía, quise encontrar en Evros alguna organización que estuviera ocupándose de apoyar / animar / acoger a todas las personas que llegaban a Grecia desde el otro lado del río. Lamentablemente nos dimos por vencidas al poco tiempo, cuando constatamos que no había ningún grupo organizado de voluntarios que se ocuparan del tema. Sólo pudimos contactar con los trabajadores de ACNUR que, un par de días al mes, subían a visitar los centros de acogida desde Atenas, y a los cuales no podíamos servir de mucha ayuda.

Ahora veo que, cuando las cosas se ponen cada vez más trágicas y los invisibles empiezan a ser, por fin, visibles (valga como muestra el reportaje de este domingo en El País), Médicos Sin Fronteras está allí. Y además transmiten lo que ven a través de su cuenta Twitter:

Los últimos mensajes de MSF Grecia

Toda mi gratitud para esos médicos griegos que se afanan en hacer un poco más cálida la llegada de los inmigrantes.

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