enero 2011


“… Όσες κι αν χτίζουν φυλακές
κι αν ο κλοιός στενεύει
ο νους μας είναι αληταριό
που όλο θα δραπετεύει…”

(Από “Αερικό”, του Θανάση Παπακωνσταντίνου)

“…Por muchas prisiones que levanten
y si el cerco se estrecha
nuestra mente es errante
y escapará siempre…”

(De “Aerikó”, de Zanasis Papakonstandinu)

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Esta es una loa al servicio de correos griego. Igual que considero preciso criticar las cosas cuando no funcionan, me parece asimismo necesario admitir y agradecer que las cosas funcionen, cuando lo hacen. Y los Correos griegos, amigos míos, no me han decepcionado nunca. Al contrario, me siguen sorprendiendo. Hace un mes recibí en miércoles una postalita que se había echado al correo en Suflí el lunes. ¡En Suflí, ese pueblo “όπου ο Χριστός έχασε τον αναπτήρα του”, como escribió una vez mi amiga Luisa! Cada vez que menciono a mis amigos griegos lo contenta que me dejan sus Correos, ponen caras rarísimas. Y yo me río.

A mí me gusta, aunque no tenga base, verle el lado simbólico al asunto. Por una parte, las palabras se mueven bien por Grecia y fuera de ella, el país se intracomunica y se intercomunica. Por otra, una forma de comunicación lenta y tradicional, diría casi ancestral, es eficiente y cumple con las expectativas. Además es pública y ni decepciona, ni frustra.

En el aeropuerto de Iraklio compré hace un par de años unos sellos dedicados a la fauna y la flora griegas. Todos los animales representados eran pájaros, que se desplazan tan bien como las cartas. El buitre negro, sin ir más lejos, puede recorrer distancias enormes para ir a comer a, por ejemplo, Bulgaria y volver a dormir a Dadiá por la noche. Más símbolos viajeros justo al lado del río trágico, aquel que cada día cruzan decenas de personas en busca de una vida mejor y en cuyo viaje sí que encuentran todas las trabas del mundo. Pero ésta, una vez más, es otra historia…

Los sellos que compré