Esta semana he vuelto a estar en Komotiní, la capital de la prefectura de Rodopi y animada ciudad universitaria con un porcentaje importante de población musulmana (cerca del 40%), y en Edirne (o Adrianúpoli, en griego), una ciudad turca preciosa que se encuentra al otro lado de la frontera, allá donde los ríos Ardas y Evros confluyen.

Komotiní nocturna

Algo insólito: escultura a un matemático

Manjares komotineos

Papelería al estilo kioskero en Edirne

Tienda de tursí (conservas en vinagre)

La mezquita de Selim, del arquitecto Sinan, con los minaretes más altos de Turquía

La mezquita por dentro

Al anochecer, un bando enorme de grajillas (Corvus monedula) se preparaba para dormir:

Anuncios