enero 2010


Hace unos tres años un conocido del pueblo de al lado, Κορνοφωλιά (“Kornofoliá”), me enseñó una expresión bastante absurda pero con la que me reí bastante y que me gusta soltar de vez en cuando, cuando el frío aprieta. Ahora que tenemos – 8ºC fuera, por ejemplo, es uno de esos momentos idóneos para recitar:

“Κάνει κρύο, κάνει μπούζι*, αγκαλιάζω το καρπούζι”

O sea:

“Hace frío, hace frío, me abrazo a la sandía”

*Μπούζι viene de la palabra turca buz, que significa hielo, pero en el norte de Grecia lo usan para nombrar al frío, a la helada… También se usa como adjetivo.

Desde el balcón, la noche que empezó a nevar

Desde el balcón, la noche que empezó a nevar

Stajtula decidiendo si le gusta o no la nieve

A este Crocus debe de gustarle...

El lago de Tijeró se congeló ayer

Y hoy, desgraciadamente, hemos encontrado esta garceta grande muerta en la orilla

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Una canción con letra proveniente del repertorio tradicional de Tracia pero con música tradicional árabe, aunque no estoy segura de qué región exactamente. Canta en directo Λιζέτα Καλημέρη (“Liseta Kalimeri”), y he llegado al archivo a través de su página de myspace.

Nά’μαν πουλί να πέταγα, να πέταγα ψηλά
να πάω να’ ιδώ, τίνος χεράκια σε κερνούν

04 Naman pouli
04 Naman pouli.mp3
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Ojalá fuera pájaro para volar, para volar alto
para ir a ver, de quién son las manos que cuidan de ti* / de quién son las manos que te llenan el vaso**

*La traducción del verbo κερνώ en este caso es muy libre. Literalmente significa invitar, o pagar una comida, una bebida…  En este caso intuyo que se trata más de manos que sostienen, que cuidan de alguien. ¡Si alguien tiene una interpretación mejor, estaría encantarla de leerla!

**He incluído la interpretación de María, que me gusta

Esta semana he vuelto a estar en Komotiní, la capital de la prefectura de Rodopi y animada ciudad universitaria con un porcentaje importante de población musulmana (cerca del 40%), y en Edirne (o Adrianúpoli, en griego), una ciudad turca preciosa que se encuentra al otro lado de la frontera, allá donde los ríos Ardas y Evros confluyen.

Komotiní nocturna

Algo insólito: escultura a un matemático

Manjares komotineos

Papelería al estilo kioskero en Edirne

Tienda de tursí (conservas en vinagre)

La mezquita de Selim, del arquitecto Sinan, con los minaretes más altos de Turquía

La mezquita por dentro

Al anochecer, un bando enorme de grajillas (Corvus monedula) se preparaba para dormir:

Después de una ausencia larga llena de vacaciones y fiebres, vuelvo, a puntito de cumplir un año mecánico.

De “Τα χειρόγραφα του φθινοπώρου” (“Los manuscritos del otoño”) de Tasos Livaditis, uno de los libros recién llegados a casa:

ΚΑΛΟΚΑΙΡΙ

Ένα πουλί κάθησε πάνω στα κάγκελα του κήπου, κάτι είπε στην κοπέλα της βεράντας, αλλά εκείνη δεν άκουσε. Βούιξε ο κόσμος από τα τζιτζίκια.
Και τότε σκέφτηκα πως αυτή τη στιγμή θα τη θυμηθώ κάποτε, ύστερα από χρόνια, και θα κλάψω απαρηγόρητος.

VERANO

Un pájaro se posó sobre la verja del jardín, algo dijo a la chica del balcón, pero ella no lo oyó. Zumbaba el mundo a causa de las chicharras.
Y entonces pensé que aquel momento lo recordaría alguna vez, después de años, y lloraría inconsolable.

ΝΕΑ ΓΕΩΓΡΑΦΙΑ

Αγαπούσε μια κοπέλα που έμενε στην Ξάνθη. Δεν τον άφηναν να πάει. Άπλωσε κι αυτός το αντίσκηνό του σ’ένα ερημικό δέντρο κι έγραψε πάνω με κιμωλία: Ξάνθη.

Τι ματαιότης οι αποστάσεις!

NUEVA GEOGRAFÍA

Quería a una muchacha que vivía en Xanci. No le dejaban ir. Así que montó su tienda de campaña bajo un árbol solitario y escribió encima con tiza: Xanci.

¡Qué vanas las distancias!