Higos de Calafellvalo en Flickr (licencia CC)

Puede que lo que voy a escribir ahora sea algo que hayáis pensado mil veces antes, pero para mí desde luego fue una nueva revelación lingüística de esas que me sorprenden, por ejemplo, cuando estoy a punto de dormirme o cuando me estoy lavando los dientes y deambulando por la casa. Una vez más, claro, me vinieron primero a la mente las palabras en griego. Fue hace unos pocos días. Pensé en σύκο (“siko”) y en συκώτι (“sikoti”) y pensé en cómo se parecen. Después pensé lo mismo en castellano y ¡chan, resulta que también se parecen! Higo e hígado. Y como vi que no iba a encontrar una respuesta a lo que no parecía ser una mera coincidencia, me dormí al cabo de unos instantes.

Al día siguiente encontré una explicación más que satisfactoria aquí. Digamos que tiene que ver con el foie gras de oca, que al parecer no es un invento de los franceses (lo siento, Baptiste…) sino que ya se disfrutaba en la antigua  Grecia. Pero dejo que leáis el resto en el correspondiente enlace.

Ilustración de Gray's Anatomy (1858) en wikipedia

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