Hace unos días leí un artículo en El País que ahora es excusa para una nueva entrada en mεcánica δaδiana. Porque Dadiá pertenece al municipio de Suflí (Σουφλί), siendo cabeza de éste el pueblo homónimo, famoso por su situación en la ruta de la seda.

Suflí se fundó en el siglo XVIII y alcanzó la cúspide de la producción y elaboración de seda entre los años 1880 y 1920. Actualmente existen todavía fábricas en las que se trabaja la seda, pero los productos que se ofrecen al turista con el reclamo de ser de Suflí provienen en realidad de seda importada de otros países, como China.

Aún así, lo más interesante de todo es la presencia todavía imponente de un montón de edificios relacionados con la sericultura, desde viviendas particulares con un espacio dedicado especialmente a la cría de gusanos, por ejemplo, hasta antiguas fábricas de seda en las que el producto final eran bobinas del preciado hilo de seda. Impresionante es el edificio de la antigua fábrica Τζίβρε (“Tzivre”, pronúnciese la z al estilo abejorro), una joya que mantuvo hasta hace poco toda la maquinaria en su interior en perfecto estado, y cuya cubierta está siendo reparada ahora, afortunadamente. No tengo muy claro cuál va a ser el futuro uso del edificio, pero estoy convencida de lo especial que hace al pueblo, de tan sólo 2.500 habitantes pero que llegó a tener 12.000 en sus años de gloria.

En el blog del pequeño museo etnográfico de Suflí (“Ta gnáfala”, nombre que se refiere a los primeros hilos que produce el gusano para agarrarse a una rama y empezar a formar el capullo) se pueden ver algunas fotos de la arquitectura de la seda del pueblo.

Y este documento es interesante para el que esté interesado en la arqueología industrial y sepa griego (¿hay alguien ahí..?).

Gusanos sufliotas poniéndose morados (Foto: Jon Garrido)

Gusanos sufliotas poniéndose morados (Foto: Jon Garrido)

Y las mamás mariposas, incapaces de volar después de milenios de domesticación (Foto: Jon Garrido)

Y las mamás mariposas, con sus huevitos, e incapaces de volar después de milenios de domesticación (Foto: Jon Garrido)

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