mayo 2009


Nunca me había detenido a pensar en el verbo “orientarse” hasta que lo aprendí en griego.  Προσανατολίζομαι es la palabra griega, que viene a decir lo mismo que en castellano, es decir, algo así como “ir hacia el oriente, buscar el oriente” (ανατολή – “anatolí” – es el oriente). ¿Por qué el oriente? No lo sé (¡y agradecería una explicación del asunto!). Lo gracioso es leer cosas como “La mayoría de la gente se orienta buscando el norte mediante una brújula“. O sea, que buscamos el norte para ir hacia el este…

Anuncios
Mi compañía ayer

Mi compañía ayer

El río que pasa por Dadiá se llama Διαβολόρεμα (“Diavolórema”). Es el lugar ideal para ir a pasear por las tardes, especialmente los días de oficina en los que el anquilosamiento corporal alcanza cotas máximas…

Así he visto hoy las dos orillas del río hacia las siete y pico de la tarde:

Diavolórema 1

Diavolórema 1

Diavolórema 2

Diavolórema 2

Los pájaros nunca faltan a la cita con los paseantes. La única foto decente hoy es la de una cigüeña negra que quería saludarnos

¡Hola maja!

¡Hola maja!

Unas en desuso,

En el museo de la iglesia fortificada de Viscri

En el museo de la iglesia fortificada de Viscri, Transilvania

otras rebosantes de miel

El dueño de estas colmenas portátiles tiene 79 años y vive en Crit, Transilvania

Colmenas portátiles en Crit, Transilvania

(Parte de los momentos inolvidables en un pequeño viaje a Rumanía junto a mis compañeros de estudios de desarrollo rural)

Grigoris, el de la huerta en Orestiada, lleva años fotografiando lo que le rodea. Su debilidad son las orquídeas. He aquí una pequeña muestra.

En el bosque de Dadia

En el bosque de Dadia

Orchis fragans

Orchis fragans

Caracol

Caracol

Río Ardas

Río Ardas

Olivar en Creta, marzo 2006

Olivar en Creta, marzo 2006

Η λιομαζώχτρα

Με τη σκάλα στον ώμο, ανάμεσα στις ελιές, επέρασε
το φάντασμά της. Ήταν η μάνα μου, τη γνώρισα
απ’το τσεμπέρι της που σάλευε λυμένο, από τα χέρια
κι από τη δέσμη του φωτός που απόπνεε το χαμόγελό της.
Η ώρα, το χώμα, ο γνώριμος κυματισμός του εδάφους
ταίριαζαν με την παρουσία της. Τη φώναξα χωρίς
αμφιβολία καμιά• εκείνη με χαιρέτισε
μ’ένα νόημα αέρινο. Πάτησε έπειτα στα νύχια,
πήρε ν’ανυψώνεται. Διάσχιζε τον αέρα
προς τον ουρανό, όπως ήταν, με τη σκάλα της.

(Κάθε τέτοια εποχή, απλώνει τα λιοπάνια της
και τα ξαναμαζεύει. Έρχεται και βοηθάει τη γη.)

Νικηφόρος Βρεττάκος (1912-1991)

La recolectora de aceitunas

Con la escalera al hombro, entre los olivos, pasó
su fantasma. Era mi madre, la reconocí
por la mantilla que se movía suelta, por las manos
y por el haz de luz que desprendía su sonrisa.
La hora, la tierra, la familiar ondulación del suelo
armonizaban con su presencia. La llamé sin
ninguna duda; ella me saludó
con un gesto etéreo. Se puso después de puntillas,
empezó a elevarse. Cruzó el aire
hacia el cielo, tal como estaba, con su escalera.

(Cada año en esta época, extiende sus redes
y las vuelve a recoger. Viene y ayuda a la tierra.)

Nikiforos Vretakos (1912-1991)

Olivar en Creta, marzo 2006

Olivar en Creta, marzo 2006