Lo escuché el otro día en la radio:

Cuando a Δανάη Στρατηγοπούλου (“Danai Stratigopulu”, 1913 – 2009) le pidieron que, al traducir al griego cierto libro (no recuerdo cuál) de Pablo Neruda, lo hiciera en el moderno sistema de escritura monotónico y no con el “complicado” politónico – “si no, las madres no les comprarán el libro a los niños”, le dijeron a modo de excusa – ella acabó por aceptar, pero puso una condición: tres palabras, sólo tres, llevarían a pesar de todo el acento politónico en su traducción.

Esas tres palabras eran luz, razón y tierra.

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