febrero 2009


Los griegos llaman al bacalao (Gadus morhua)

y a la merluza (Merluccius merluccius)

con el mismo nombre: μπακαλιάρος (“bacalliaros”).

¡Y yo, mientras tanto, me he estado volviendo loca!

Lo escuché el otro día en la radio:

Cuando a Δανάη Στρατηγοπούλου (“Danai Stratigopulu”, 1913 – 2009) le pidieron que, al traducir al griego cierto libro (no recuerdo cuál) de Pablo Neruda, lo hiciera en el moderno sistema de escritura monotónico y no con el “complicado” politónico – “si no, las madres no les comprarán el libro a los niños”, le dijeron a modo de excusa – ella acabó por aceptar, pero puso una condición: tres palabras, sólo tres, llevarían a pesar de todo el acento politónico en su traducción.

Esas tres palabras eran luz, razón y tierra.

El día de campo de hoy, a pesar del frío casi inaguantable, ha merecido la pena: en el camino de ida el paisaje quitaba el aliento:

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Hoy he leído un artículo de opinión en El País, ¿Y si fueran los pájaros, estúpido?, de J. Ernesto Ayala-Dip, que dice cosas como:

“Porque si falta una especie de ave, como si falta una especie marina o una lengua, la vida no puede seguir jamás igual”

“Sabemos que Aristóteles ya observó el picapinos, pero ¿hasta cuándo podrá nuestra civilización permitir ese casi invisible vuelo ondulado de exhibición que nos regala antes de entregarse a su labor carpintera?”

Un crítico literario homenajeando a los pájaros… Me encanta la idea.

Una canción que es un poema de Γιάννης Ρίτσος (“Yanis Richos”, 1909-1990) interpretado por Νίκος Ξυλούρης (“Nikos Xiluris”) y con música de Χρήστος Λεοντής (“Jristos Leondís”). En Grecia la gente normalmente sabe quiénes son los autores de la música, y sobre todo de la letra de las canciones, especialmente de las más conocidas, ésas que se siguen escuchando a lo largo de los años.

Hoy no ha sido la primera vez que oía “Και να αδερφέ μου” (“Que na aderfé mu”), pero sí ha sido la primera vez que he prestado completa atención a la letra. He leído que el poeta la escribió durante su estancia en un campo de concentración de presos políticos en la isla de Λήμνος (“Limnos”), entre 1948 y 1949.

Και να αδερφέ μου

Και να αδερφέ μου που μάθαμε να κουβεντιάζουμε
ήσυχα-ήσυχα και απλά.
Καταλαβαινόμαστε τώρα,
δεν χρειάζονται περισσότερα.

Και αύριο λέω να γίνουμε ακόμα πιο απλοί.
Θα βρούμε αυτά τα λόγια που παίρνουνε το ίδιο βάρος
σ’ όλες τις καρδιές, σ’ όλα τα χείλη.
Έτσι, να λέμε πια τα σύκα σύκα και τη σκάφη σκάφη.

Και έτσι να χαμογελάνε οι άλλοι και να λένε
“Τέτοια ποιήματα σου φτιάχνω εκατό την ώρα”.
Αυτό θέλουμε και εμείς.

Γιατί εμείς δεν τραγουδάμε για να ξεχωρίζουμε, αδερφέ μου,
από τον κόσμο.
Εμείς τραγουδάμε για να σμίξουμε τον κόσμο.

Mi traducción (que no es perfecta):

Mira, hermano mío

Mira hermano mío, cómo hemos aprendido a conversar
de forma muy tranquila y sencilla.
Nos entendemos ahora, no se necesita más.

Y mañana propongo volvernos aún más sencillos.
Encontraremos esas palabras que pesan lo mismo
en todos los corazones, en todos los labios.
Así, llamando al pan, pan y al vino, vino.*

Y de tal forma que sonrían los demás y digan
“Poemas así te hago cien cada hora”.
Eso queremos nosotros también.

Porque nosotros no cantamos para distinguirnos, hermano mío,
de la gente.
Nosotros cantamos para juntar a la gente.

*La expresión en traducción literal es “llamar a los higos, higos y a la artesa, artesa”

El paisaje lo fotografié el viernes pasado, hacia las nueve y algo de la mañana. Otro regalo más de la naturaleza griega:

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