Siempre es estimulante encontrarte con palabras desconocidas a lo largo de una lectura. Estoy leyendo el último libro de Manuel Rivas, “A cuerpo abierto” (ed. Alfaguara, 2008), y hasta ahora he anotado tres nuevas palabras. Se me ocurrió porque la primera de ellas en la que me fijé, “apodíctico” (1), me despistó un poco. Yo sabía lo que quiere decir αποδεικτικός (“apodiktikós”) en griego moderno. En mi diccionario griego-español* se traduce como “probatorio, acreditativo, justificante”. La palabra απόδειξη (“apódixi”) es de uso cotidiano y significa “prueba” o “recibo” (el recibo de compra de las tiendas, por ejemplo). Efectivamente, el significado en castellano es algo distinto. En la página web de la Real Academia de la Lengua Española (www.rae.es), encuentro lo siguiente:

apodíctico, ca.

(Del lat. apodictĭcus, y este del gr. άποδεικτικός, demostrativo).

  1. adj. Fil. Incondicionalmente cierto, necesariamente válido.

La segunda palabra, “mefítico” (2), viene del latín:

mefítico, ca.

(Del lat. mephitĭcus).

  1. adj. Dicho de una cosa: Que, respirada, puede causar daño, y especialmente cuando es fétida. Aire, gas mefítico. Emanación mefítica.

Y la tercera, “sincrético” (3), tiene de nuevo origen griego. Volví a despistarme cuando la leí, porque pensé que tendría algo que ver con la palabra συγκριτικός (“sincritikós”), que significa “comparativo” o “comparado”. Pero no. Según la RAE:

sincrético, ca.

  1. adj. Perteneciente o relativo al sincretismo.

sincretismo.

(Del gr. συγκρητισμός, coalición de dos adversarios contra un tercero).

  1. m. Sistema filosófico que trata de conciliar doctrinas diferentes.
  2. m. Ling. Expresión en una sola forma de dos o más elementos lingüísticos diferentes.

*de Αλέξανδρος Μαγκρίδης (“Aléxandros Mangridis”) y Pedro Olalla, de la editorial Texto

(1) “Es un texto apodíctico, con pasta de decreto, (…).” (p. 25)

(2) “Es un olor mefítico, a rancio, a benceno.” (p.166)

(3) “El franquismo tuvo un carácter sincrético.” p.168

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