Así se llama una película griega que no he visto, pero cuya banda sonora he comprado hoy precisamente por su título (Η επανάσταση της σιωπής, “Ι epanástasi tis siopís”). El caso es que me he acordado del silencio que trae la nieve, el que me recibió precisamente la mañana que volví a Dadiá, la semana pasada. Es uno de esos silencios tranquilizadores y luminosos, y aquella fue una buena bienvenida. Bienvenidos también vosotros.

Nieve en la cabecera del blog

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