Ήρθε η ώρα να κλείσω αυτή την περιπέτεια. Δεν είμαι στην Ελλάδα και νιώθω ότι πια χάθηκε ο σκοπός αυτού του μπλογκ. Παρόλο που προσπάθησα να το κρατήσω ζωντανό, τελευταία ήτανε όλο και πιο δύσκολο για μένα.

Μπορεί να ξαναγυρίσω,  μπορεί και να αρχίσω κάτι καινούριο, δεν ξέρω. Πάντως χάρηκα πολύ που σας γνώρισα, που έμαθα για σας τους φιλέλληνες  και ανακάλυψα τα μπλογκ σας, και δεν με χάνετε σαν αναγνώστριά σας. Εκεί θα είμαι.

Ευχαριστώ για όλα, να είστε πάντα καλά…

Esta es la despedida. Siento que este blog ha perdido fuerzas y por más que me he esforzado en insuflárselas, yo tampoco tengo más que dar, tan lejos de Grecia.

Gracias a todos los que visitábais mεcánica δaδiana, a mí no me habéis perdido como lectora de vuestros blogs si los tenéis, y me alegro un montón de haber conocido a un grupo tan especial de filohelenos. Quién sabe, puede que incluso vuelva algún día.

Nos vemos por ahí, en la blogosfera. ¡Gracias!

Colada. Vía (pinchar en la imagen)

“… κ’ εμουρμούριζε παραπονιάρικο τραγούδι – τραγούδι ντόπιο, στον κάμπον εκεί γεννημένο, φτωχό και άχαρο σαν τη φωνή της και σαν την ίδια βάναυσο…”

(Ο Ζητιάνος, Α. Καρκαβίτσα, 1896)

“…y susurraba una canción lastimera – canción de la tierra, nacida allí en el campo, pobre y triste como su voz y como ella ruda…”

(El mendigo, Andreas Karkavitsas, 1896)

Colada. Vía (pinchar en la imagen)

Leyendo una crítica de la última obra de José Luis Guerín en el periódico, me he dado cuenta de que no llegué a publicar nada sobre su actual proyecto segoviano, que he tenido el placer de disfrutar ya dos veces.

En el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente de Segovia, se puede visitar durante unos meses más, hasta el 24 de abril 28 de agosto (gracias a MEp por la información), La Dama de Corinto, “un esbozo cinematográfico (…) realizado para las salas del museo”. La misma página del museo continúa explicando que “(…) gira en torno a la relación entre el cine y la pintura, poniendo en paralelo el origen de ambas disciplinas. Confronta la puesta en escena cinematográfica y la “puesta en escena” pictórica, en la que la pantalla es un lienzo donde ambas disciplinas se han soñado”.

Un mito relatado por Plinio el Viejo en su Historia Natural da pie a la obra. En la Corinto del siglo I, una joven enamorada dibuja el contorno de la sombra que su amante proyecta en una pared, a la luz de una lámpara, antes de que éste emprenda un largo viaje. Es la primera pintora de la Historia, la hija del alfarero Butades de Sición. La revista Enclave ha colgado un vídeo en el que el propio director explica su proyecto, que inserto aquí.

En esas 24 pantallas hay muchas imágenes grabadas en Grecia, imágenes que se deslizan al otro lado de la ventanilla de un tren (de esos que están desapareciendo), o grabadas mientras el autor anda entre ruinas, también en la Acrópolis, un teatro de sombras que cuenta el rapto de Europa, imágenes de un plátano que representa al de Górtina que nunca pierde sus hojas. Aunque quizás entre las imágenes que más me conmovieron estén aquellas tomadas en un museo, instantes congelados de gente anónima contemplando cuadros.

Imágenes de la instalación (tomada de la web del Museo)

La historia del autillo la aprendí el año pasado, hacia abril, cuando ya había empezado a oírlo otra vez por todos lados (uno de los lugares indiscutiblemente unidos a su canto es el camping en Samozraki). El autillo en griego se llama Γκιώνης (“Guionis”), y cuenta la leyenda que antes de ser pájaro fue pastor. Tenía un hermano, también pastor, que según qué versión del mito se llamaba Andonis, o Yannis, o incluso Guionis. Este último perdió un día unas ovejas y su hermano lo mató por ello, pero las ovejas regresaron poco después al redil y el hermano asesino se sumió en la pena más profunda. Unas versiones dicen que fue la misma pena la que lo transformó en pájaro, otras dicen que Dios se compadeció de él y lo convirtió antes de que muriera a causa de la tristeza. Lo que sí es seguro es que, desde entonces, el autillo llama arrepentido cada noche a su hermano (“Guion(i), guion(i)”), insistentemente, sin descanso*.

Un primer plano de autillo (Foto de Christos Barboutis)

*En Epiro, llaman “guionis” a quien resulta demasiado pesado, repitiendo lo mismo una y otra vez…

Hace ya casi tres años, por razones muy personales, después de alucinar con la lectura de unos artículos en el periódico Kathimerini (éste, éste y éste, todos del mismo día) y con la ayuda de mi amiga Sofía, quise encontrar en Evros alguna organización que estuviera ocupándose de apoyar / animar / acoger a todas las personas que llegaban a Grecia desde el otro lado del río. Lamentablemente nos dimos por vencidas al poco tiempo, cuando constatamos que no había ningún grupo organizado de voluntarios que se ocuparan del tema. Sólo pudimos contactar con los trabajadores de ACNUR que, un par de días al mes, subían a visitar los centros de acogida desde Atenas, y a los cuales no podíamos servir de mucha ayuda.

Ahora veo que, cuando las cosas se ponen cada vez más trágicas y los invisibles empiezan a ser, por fin, visibles (valga como muestra el reportaje de este domingo en El País), Médicos Sin Fronteras está allí. Y además transmiten lo que ven a través de su cuenta Twitter:

Los últimos mensajes de MSF Grecia

Toda mi gratitud para esos médicos griegos que se afanan en hacer un poco más cálida la llegada de los inmigrantes.

“… Όσες κι αν χτίζουν φυλακές
κι αν ο κλοιός στενεύει
ο νους μας είναι αληταριό
που όλο θα δραπετεύει…”

(Από “Αερικό”, του Θανάση Παπακωνσταντίνου)

“…Por muchas prisiones que levanten
y si el cerco se estrecha
nuestra mente es errante
y escapará siempre…”

(De “Aerikó”, de Zanasis Papakonstandinu)

Esta es una loa al servicio de correos griego. Igual que considero preciso criticar las cosas cuando no funcionan, me parece asimismo necesario admitir y agradecer que las cosas funcionen, cuando lo hacen. Y los Correos griegos, amigos míos, no me han decepcionado nunca. Al contrario, me siguen sorprendiendo. Hace un mes recibí en miércoles una postalita que se había echado al correo en Suflí el lunes. ¡En Suflí, ese pueblo “όπου ο Χριστός έχασε τον αναπτήρα του”, como escribió una vez mi amiga Luisa! Cada vez que menciono a mis amigos griegos lo contenta que me dejan sus Correos, ponen caras rarísimas. Y yo me río.

A mí me gusta, aunque no tenga base, verle el lado simbólico al asunto. Por una parte, las palabras se mueven bien por Grecia y fuera de ella, el país se intracomunica y se intercomunica. Por otra, una forma de comunicación lenta y tradicional, diría casi ancestral, es eficiente y cumple con las expectativas. Además es pública y ni decepciona, ni frustra.

En el aeropuerto de Iraklio compré hace un par de años unos sellos dedicados a la fauna y la flora griegas. Todos los animales representados eran pájaros, que se desplazan tan bien como las cartas. El buitre negro, sin ir más lejos, puede recorrer distancias enormes para ir a comer a, por ejemplo, Bulgaria y volver a dormir a Dadiá por la noche. Más símbolos viajeros justo al lado del río trágico, aquel que cada día cruzan decenas de personas en busca de una vida mejor y en cuyo viaje sí que encuentran todas las trabas del mundo. Pero ésta, una vez más, es otra historia…

Los sellos que compré

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